Ir al contenido principal

Rutinas

Hace tiempo creí que solo me pasaba a mí, soy lo que vulgarmente se llama un culo inquieto; necesito cambiar de rutina, básicamente, para echar de menos la anterior.
Ahora creo que se llama "alienación", vamos que me siento como Alien en la Nostromo. Se ve que alguien, alguna vez se ha puesto en su lugar y realmente... Mala sombra el pobre bicho y encima, de entre todos los humanos encontrarse con Ripley. Bueno, pues parece ser que esto de la alienación es muy humano. Ha llegado el momento en que, cada vez con más frecuencia, sueño despierta con poder volver a mi primera rutina, desenredando el hilo, veo que es la que andaba buscando, la que más me conviene. Y ahora, si no fuera por que mi madre es pequeña y a su edad no es recomendable cargar, no dudaría en volver a chuparme el dedo todo el día sin preocuparme si me deformo el paladar, y dormir flotando con mi perfecta cara de imbécil, alucinando con cada primer sonido en un limbo perpetuo, sin explicaciones. Quiero bucear sin gafas ni snorkel, sin equipación. Eso si son vacaciones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mala idea

Enamorarme de ti no fue una buena idea, pero por aquel tiempo yo no sabía lo que era el amor, no sabía quien eras tú y tampoco sabía lo lejos que puede llegar una mala idea. Ahora tú no estás; te dejo, no porque ya no te ame si no por incomparecencia del contrario.

Tinta

Hay a quien aterra la hoja en blanco... Negra como el ala de un cuervo... Negra es la incertidumbre, espesa y negra la tinta de esa ingente maraña que se arremolina y vuela errante entre las curvas alteradas de mi cerebro confundiendo mi cordura. Letras de noche, bestial y demente la pesadilla que fluye incontenible con aquello que no se puede sujetar. Mudas y sucias historias informes desbordan a borbotones el hueco infinito; pluma oscura que no consigue cerrar los pesados parpados del día. La amable locura se agolpa ingenua. Sin duda, lo conocido, el espectro del insondable océano de monstruos, es lo que debo aprender a ahuyentar. Sí, quizá entonces yo también tema la hoja en blanco, será ese el día en que vuelen ligeras mis pesadas extremidades cargadas de espesa tinta. Habrá llegado el ligero día con rumor de sábanas blancas que, lentas, se deslicen y arropen las limpias líneas cursivas que pueda temer no hallar.

Hoy ya es ayer

Hoy, casi treinta años después de conocerte, veinte años y cuarenta y seis días después de jurarte y no cumplir, de ser la más infame cobarde... Hoy, por encargo, te recuerdo. Hace ya un mes y quince días que enterré tu memoria junto al tocón de un árbol muerto y me picaron las hormigas; y ahora, atropellada, un jueves cualquiera de noviembre, hago un ejercicio por ver si te amo. No es que haya vuelto a las andadas, no te asustes, sólo quiero ejercitar los dedos. Y sí, recordando tu pelo, mis manos quieren perderse. Y, maldita sea, si imagino tu sonrisa, aún hoy, de día y de pronto, oscurece. Y me vuelvo vértigo, y tropiezo. Espera, tengo que parar para tomar aliento, para seguir recordando y que no desaparezca la pantalla tras el humo, ese humo tan antiguo y que sólo está en mis ojos. Pero he progresado mucho en estos últimos días, no creas . Me voy decorando la vida, y si consigo no extraviarme, creo que en poco tiempo te contaría que está preciosa. He amuebla...