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¿Quién alumbra las calles?

Hay una calle estrecha que termina en un callejón oscuro, una ventana alumbra los ladrillos más cercanos; perfiles naranjas que calientan la mirada si uno pone atención. Si esto sucede, hay una respiración que boquea al otro lado; una mujer gesticula y no hay interlocutor.

Hay una mujer estrecha que termina en una ventana que alumbra, hay una calle oscura que calienta la mirada. Si esto sucede hay unos perfiles naranjas que boquean al otro lado, los ladrillos cercanos gesticulan; si uno pone atención ya nadie respira, no hay interlocutor.

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Hoy, casi treinta años después de conocerte, veinte años y cuarenta y seis días después de jurarte y no cumplir, de ser la más infame cobarde... Hoy, por encargo, te recuerdo. Hace ya un mes y quince días que enterré tu memoria junto al tocón de un árbol muerto y me picaron las hormigas; y ahora, atropellada, un jueves cualquiera de noviembre, hago un ejercicio por ver si te amo. No es que haya vuelto a las andadas, no te asustes, sólo quiero ejercitar los dedos. Y sí, recordando tu pelo, mis manos quieren perderse. Y, maldita sea, si imagino tu sonrisa, aún hoy, de día y de pronto, oscurece. Y me vuelvo vértigo, y tropiezo. Espera, tengo que parar para tomar aliento, para seguir recordando y que no desaparezca la pantalla tras el humo, ese humo tan antiguo y que sólo está en mis ojos. Pero he progresado mucho en estos últimos días, no creas . Me voy decorando la vida, y si consigo no extraviarme, creo que en poco tiempo te contaría que está preciosa. He amuebla...

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