El paraíso es ahora un lugar solitario lleno de fantasmas; imágenes que se desdibujan en sillas vacías que algún día, que ya no sé si existió, mojabais con bañadores de colores.
Días tranquilos de verano en los que conversábamos sobre futuros que no han sido, simplemente los dejamos ir.
No os añoro, sois algo que no pensé, igual que yo.
Enamorarme de ti no fue una buena idea, pero por aquel tiempo yo no sabía lo que era el amor, no sabía quien eras tú y tampoco sabía lo lejos que puede llegar una mala idea. Ahora tú no estás; te dejo, no porque ya no te ame si no por incomparecencia del contrario.

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